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Roloctubre 2021 – Relato participante “Los últimos druidas”

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Roloctubre es un evento narrativo de Rol en Casa. Hay dos formas de participación: en narrativa escrita y en narrativa oral (en video). El plazo de inscripción es hasta el 15 de octubre del 2021.

Este es un relato enviado para participar. Te invito a leerlo por completo, pues es parte de la narrativa de la comunidad. Si te gusta, comparte el artículo en tus redes o déjame un comentario donde lo hayas visto publicado.

¡Espero también participes!

Los últimos druidas – Relato de Roloctubre

Recuerdo que, al morir mi Lord, el rey Arthuro, su esposa, la reina Ginebra, se casó con el noble caballero de la mesa redonda, sir Lancelot, un hábil luchador de cuerpo y espada, el cual juró seguir los pasos de su antecesor, cuidando a Camelot de todo aquel que quisiera ponerla en peligro e interrumpir la paz del pueblo. Pero solo logró salvar a algunos pocos de entre el caos y la guerra, entre ellos, su familia.

Pasaron algunos años hasta que encontraron en una aldea a Galahad, primer hijo de Lancelot, nacido de su primer matrimonio, era un joven de tal vez unos 19 o 20 años, quien vivió parte de su niñez y adolescencia sin su padre, con el resentimiento que tuvo desde el momento en que se enteró sobre sus nupcias con la reina de Camelot <No puedo creer que mi padre nos haya abandonado a mi madre y a mi. Dejándose ganar por la ambición a un trono.

Sé perfectamente que un hombre tan leal y honesto, o eso pensaba, cómo era el, que no se casó por amor, sino por ambición> decía el joven solo en su habitación con lágrimas de impotencia una noche mirando la luna llena al igual que su reflejo en el lago, fue así como Kitfoxxy apareció en su cuarto aquella noche <Buscas vengarte de el muchacho, sabes que lo deseas y anhelas, te llevará tiempo, pero yo puedo llevarte hasta el, usando el arte del engaño> El zorro de tres colas logró convencerlo y ayudarlo en la macabra locura de arrebatarle todo a su padre y llenar de riquezas tanto su vida como la de su propia madre.

Dejé que las cosas siguieran su curso, esperando el momento exacto, hasta que un día, al joven lo encontraron robando comida, zapatos y un collar de oro con esmeraldas de la casa del ministro, claramente era una estrategia, pero aún debía mantenerme en silencio y en las sobras existenciales. Fue encarcelado por sus actos pasados y los recientes, crecer sin un padre que le enseñara un oficio o quien le enseñara lo bueno de lo malo, e incluso a luchar para proteger a los suyos y sus pertenencias, fue muy duro para él, sin embargo mientras más aprendía Galahad del vil Kitfoxxy, mientras más engaños y daños a las personas benévolas y humildes de Camelot infringía, más poder y energía vital obtenía aquel zorro, siendo un intermediario vendiendo lo que producían animales de corral de negociantes, leche agria, huevos perforados y rellenos de resina para crear caos entre comerciantes y pueblerinos, para observar las problemáticas entre ellos, solo por diversión, ayudando al herrero a mantener limpio su taller, mientras le quitaba el filo a cuchillos y espadas, aflojar las herraduras de los caballos y cabras y haciendo el fuego para el trabajo del hierro incorporando leños comprimidos con pólvora a la espera de que durante el trabajo estos avivaron enormemente las llamas o explotando causando el ennegrecimiento del material.

Aunque lamentablemente el dinero, no era suficiente en casa, el joven solo disfrutaba de lo que él creía que era pura diversión, para su madre cada día se tornaba más difícil que el anterior, hasta que un día fue él quien viéndola triste tomó la decisión de dedicarse a hurtarle a los que más tenían, personas de alto poder y nobles para al fin lograr lo que en verdad deseaba lograr cuando comenzó su camino en el arte del engaño; claro que a los hacendados y nobles a quienes no les produciría ningún cambio en la economía de sus hogares era más simple, pero con mayor desafió de evadir guardias, la seguridad que otorgaban los perros. En la fácil labor para llegar al castillo, fue intentar robarle a un caballero, en plena expedición de captura de un Pegaso gris plateado indomable, quien había escapado tres días antes del arresto de Galahad.

En el comercio del pueblo, frente a un puesto de flores, me encontraba yo tomo asiento en un tronco lo suficientemente alto para luego poder pararme sin problema alguno, ese día un grupo de niños tuvieron interés y curiosidad hacia mi, se me acercaron para tocar mis largos cabellos y barba blanca, algunos de los pequeños habían quedado maravillados con el cetro que empuñaba y sostenía sobre el regazo, <Señor, ¿que es eso? ¿Para qué sirve?> Preguntó una niña sin apartar los ojos de él. <Bueno> Le dije <Como ya lo habrán notado, soy un anciano.

Este bastón me ayuda, entre otras cosas, a caminar, pero en si tiene múltiples usos, como, atascar la puerta cuando hay demasiado viento, o en el caso de ustedes para dibujar en la tierra mojada. En fin, seguramente muchos de ustedes deben tener abuelos que usan bastones ya que las personas como yo, se nos hace difícil el camino por la vida, a medida que pasa el tiempo, nos vamos debilitando como las hojas de los árboles en otoño hasta que un día, nos desprendemos del árbol de la vida y tomaremos rumbo hacia otra vida, como hoja que vuela en la fresca brisa. He vivido muchos años, he visto cosas que muchos creerían que son imposibles, cosas que son difíciles de lograr, como la unión de dos mundos o crear vida de la nada, me arriesgaría a decir que lo he visto todo, el futuro y el pasado, ahora solo me siento a esperar la llegada de quién me guiará hacia un nuevo camino.>


Ese día me quedé toda la tarde, contándoles historias a los niños y pase la noche en el convento, aquella noche mire por la ventana de la habitación, y al observar las estrellas no pudo evitar pensar en Arthuro, en la primera vez que lo tuvo en mis brazos cuando apenas era un bebe, el día en el que supe que seria el magnífico rey de Camelot cuando fuera un joven maduro, durante el recuerdo en mente, las lágrimas recorrían mis mejillas <Lo extrañare mi señor, ahora puede descansar> susurre suavemente con una sonrisa mientras miraba el cielo nocturno.

La primera noche en la prisión fue la más difícil para Galahad, pero todo iba a cambiar repentinamente cuando el rey Lancelot supiese que su propio hijo era quien estaba allí. Lo único que el joven agradece era que al menos tenía comida, agua y un techo sobre su cabeza, dormir en cualquier lugar del pueblo o del bosque, soportando vientos y lluvias, por más que Kitfoxxy siempre se encontraba a su lado, lo llevaron a enfermarse en varias ocasiones. Los guardias eran muy indiferentes con el joven, pasaban gran parte del tiempo jugando ajedrez a pocos metros de él, lo cual al menos resultaba entretenido y educativo, a tal punto que a veces advertía a los malhumorados carceleros <Si mueves el alfil, tu reina terminará acabada por la torre del rey de tu amigo>


<Cierra la boca> dijo, quien esperaba a que su compañero hiciera la jugada. <No, el muchacho tiene razón… Oye, creo que te has ganado un pan de maíz extra para la cena. Creo que esta vez seré yo quien gane> Respondió antes de comer un peón con el caballo del rey. <Espera! Eso es una trampa, exijo que comencemos el juego desde cero>.

Autor Santiago Gómez

*Este texto se crea para el evento narrativo Roloctubre de Rol en Casa. Por favor no reproducirlo ni copiarlo, es una creación original de un miembro de la comunidad.

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